Sugar Factory, 2012
La antigua fábrica de azúcar de Jédula se convierte en el escenario desde el que observar el paso del tiempo. Un lugar ligado durante años a la producción y a la vida cotidiana de la provincia de Cádiz que, tras su abandono, queda expuesto a una nueva lectura. La serie se detiene en los signos que permanecen, muebles envejecidos, una máquina de escribir olvidada. Elementos que revelan una actividad interrumpida y una historia suspendida, sin necesidad de ser explicada. En contraste, la naturaleza aparece de forma constante y silenciosa. El agua que se filtra en el interior, los árboles que resisten el sol y el viento, el movimiento de las aves atravesando el edificio. La vida continúa, incluso en condiciones adversas. Un calendario movido por el viento actúa como imagen clave del proyecto. Un gesto mínimo que señala la tensión entre dos tiempos distintos: el tiempo humano, vulnerable y limitado, y el tiempo natural, que avanza sin oposición. Sugar Factory propone una reflexión abierta sobre abandono, memoria y continuidad. Un espacio donde, pese a la interrupción, algo sigue ocurriendo.
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